Nacionais
Ano 2000 - 2006  

  
 “Com muito apreço pela ousadia e pela opção.
Felicidades.”
  
  
D. Maria José Ritta
(Exposição – O Objecto Sonhado)
  


  
“Muitos parabens para o Pedro Moreira pela bonita Exposição nas salas do Castelo de Santa Maria da Feira.
Muitas Felicidades.”
  
  
Eng. Ludgéro Marques
(Exposição – O Objecto Sonhado)
  


  
“... Depois de ter observado o quanto os visitantes apreciaram esta iniciativa artistíco-cultural resta-me acrescentar que nesta exposição esteve expressa toda a grandeza de um grande artísta, esperando que este com a sua grande sensibilidade continue a investir neste Castelo as diferentes formas de continuidade que de certo irá ter ao longo da sua brilhante carreira.”
  
  
A Comissão de Vigilância do Castelo de Santa Maria da Feira
Dr. Fernando Sampaio Maya
(Exposição – O Objecto Sonhado)
  


  
“...Os quadros do Pedro Moreira, não são arte transformada em mercadoria. São simplesmente formas e conceitos estéticos da sua percepção do mundo. A força das suas pinturas está exactamente na projecção da sua própria sensibilidade, que a todos nos toca e nos emociona. São objectos de paixão pura e são a expressão daquilo que, clara e inequivocamente, devemos fazer no futuro...”
  
  
Paulo Caius
( exposição– Paixão… Obsessão?!)
  


  
“Pedro Moreira foi-se revelando ao longo dos seus diferentes momentos de “exposição”. Propõe-nos em “Objecto Sonhado” a forma oscilante entre a realidade e a virtualidade do jogo inconsciente; mais tarde, em “Paixão/Obsessão”, o corpo feminino é convocado a protagonizar os diferentes estados de paixão onde toda a sensualidade e intensidade do desejo nos chama e toca através do gesto e da cor.
Hoje, Pedro Moreira assume-se com toda a sua Singularidade.
Abrindo-se ao mundo das sensações utiliza as suas telas como registo instintivo do seu interior...”
  
  
Palmira Lopes
(Exposição Singularidades)
  

Internacionais
Ano 2000-2006  

       
  
José Mohedano
  

UN PEQUEÑO VIAJE AL MUNDO DE PEDRO MOREIRA
Cuando uno tiene la suerte de conocer a Pedro Moreira se encuentra inmerso en un conjunto de sensaciones, en ocasiones difíciles de aquilatar. La primera y principal es la sorpresa. Desde la primera constatación etupefacta de cómo puede un hombre tan joven desarrollar una línea y un estilo pictórico de tan plena madurez, nada habitual en los tiempos que corren, hasta que más allá de la sensibilidad artística hay una persona plena de sensibilidad en el sentido puro del término, todo se hace  un continuo ir de sorpresa en sorpresa, ninguna desagradable, hasta que esa sorpresa se instala en una confortable normalidad, de esas que le reconcilian a uno con el mundo del arte, tan mediatizado por las leyes del mercado y otras convenciones sociales, que no debieran impedir que el arte continuara siendo lo que nunca debe dejar de ser, uno de los pocos caminos a través de los cuales el ser humano muestra lo mejor de sí mismo.Puede sorprender, asimismo, que uno se sienta impelido a remarcar lo dicho, tratándose de un artista que ya ha saboreado las mieles de un cierto éxito mediático, con la, tampoco habitual virtud, de ser algo “profeta” en su tierra, y de que, con la experiencia que confiere llevar muchos años viendo y hablando de arte contemporáneo, se le pueda augurar asimismo una potente presencia en el ámbito internacional. Sin embargo, lo probable es que precisamente sea esa fuerte humanidad que destila su figura la clave fundamental de interpretación de su carrera artísitica y, sobre todo, de su personalísimo trabajo.
La pequeña muestra de su obra, que está presentando ahora en Barcelona, en la colectiva del Grupo Batik Art del 27 de Mayo al 15 de Junio, aunque lógicamente limitada, como toda exposición adscrita a tiempo, espacio y cantidad, proporciona un mágnifico ejemplo de esa relación privilegiada entre pintor y obra y permite un análisis, aunque lo verdaderamente interesante sea la degustación, con la calma que dedicamos al café y al habano de la sobremesa después de una buena comida.
La abstracción de Pedro Moreira se plantea en un conjunto de elementos fuertes, sólidos, sugerentes, que superan los límites de un expresionismo de manual, para dibujar formas de un paisaje interior pleno de ideas y de sensaciones.
Un conjunto construido en base a elementos estructurantes, estallidos emocionales y texturas, a veces como arañazos, que buscan dentro de si mismas una gestualidad sígnica y un deseo de significante. Así, puede entenderse que afirmemos que para leer en clave adecuada la obra de Pedro Moreira haya que buscarse un cierto diccionario, donde dicha clave sea la confusa interrelación entre lo individual y lo social en en el mundo actual.
Sus preocupaciones personales, sus fantasmas tal vez, adquieren así, contenido y sentido para cualquiera que sea capaz de interpretar pensamiento en la imagen y aplicarle una perspectiva en la que la lógica aristotélica y su voluntad ordenadora del ser, ya sea individual o social, se ve reequilibrada y compensada por la la inquietud implícita en una presencia desbordante de la “caverna” platónica. Todo ello con el sentido evidente que toman dichos elementos de pensamiento en la más rabiosa contemporaneidad, donde la pregunta vuelve a ser, como siempre, si todavía hay un arte posible, es decir, problemas de pensamiento para los que necesitamos las gafas de una deconstrucción, pasando por Derrida y, probablemente, por Lacan.  
Pero más alla del pensamiento, e incluso dentro de él, atrae en los cuadros de Pedro, la fuerza de la sinestesia, las múltiples sensaciones que comunica al espectador por poco habituado que esté al lenguaje del arte. Tal vez el mejor elogio que podemos hacer de sus pinturas sea que al observarlas se nos viene sin poderlo evitar a la cabeza un fragmento de esa pequeña maravilla que es el Diccionario jázaro de Milorad Pavic, en la que narrando las andanzas de la princesa Ateh ella escucha a un informador que le recomienda un viaje, iniciático como todos los que tienen auténtico sentido, informándole de que “... En una pequeña ciudad, a orillas del Mar viven dos hombres, padre e hijo. El padre es pintor y pinta sus cuadros usando el azul, un azul más azul que todos los azules que hayas visto jamás ...”.
Saisface poder pensar que uno ha iniciado también un hermoso viaje para conocer mejor el universo, en maravilloso azul, de Pedro Moreira.

 

Power by Drew - ©2008 Pedro Moreira - Todos os direitos reservados